Abril no era una puerta para abrir.

Era una puerta para dejar de empujar.

Muchos pasaron el mes intentando encontrar la llave, girando, forzando, insistiendo… sin notar que no había cerradura.

La puerta nunca estuvo cerrada, estabas tú… empujando en la dirección contraria.

Hay lugares que no responden al esfuerzo, sino a la comprensión.

Abril no se trataba de acceso, sino de disposición; no se trataba de entrar, sino de reconocer que ya estabas dentro de aquello que buscabas abrir o abril.