31 de diciembre no es el final del tiempo. Es el fin del juicio.

Enero siempre llega con preguntas grandes, a esas que yo llamo preguntas redondas (sin fin):
¿Quién soy ahora?
¿Hacia dónde voy?
¿Este será mi año?
¿Estoy haciendo lo correcto con mi vida?

Desde el pensamiento binario, el Año Nuevo funciona como un examen final:
— o cambias
— o fracasas
— o defines un rumbo
— o estás perdido

El binario convierte el tiempo en juez.
Te mide.
Te compara.
Te exige una versión clara, firme, decidida.

La verdad es que el calendario no es un tribunal.
Y la vida no empieza de cero cada enero.

Sabias que los egipcios no pensaban el tiempo en binario… el tiempo no avanzaba en línea recta (pasado → presente → futuro), como lo entendemos hoy.

El tiempo respiraba (todavía).
Se expandía y se recogía.

Ellos distinguían dos grandes formas de tiempo, hoy te hablaré de una:

1. Neheh – el tiempo cíclico -
Es el tiempo de:

El sol que nace y muere cada día.
Las estaciones.
La repetición eterna.
Neheh no pregunta qué va a pasar, sino qué vuelve a pasar.

Aquí el tiempo no castiga,
enseña por repetición.

Si algo vuelve, es porque aún no fue integrado.

Muy cercano a lo que llamamos: la materia que se repite hasta aprenderse.

El error no es pecado.
Es experiencia.

Y el tiempo existe para reordenar y experimentar, no para condenar.

El tiempo no castiga, insiste.
La repetición no es castigo, es enseñanza.

Los egipcios vivían en un pensamiento: Cíclico + Simbólico + Consciente.

Pero.......

El pensamiento del cristianismo quiebra esta consciencia del tiempo.

El tiempo se vuelve línea y juicio. El tiempo ya no sirve para aprender, sirve para portarse bien antes de que se acabe.

El error deja de ser experiencia y se vuelve pecado. El error ya no educa: te acusa.

El juicio deja de ser equilibrio y se vuelve sentencia, no puedes equivocarte, no puedes explorar, no puedes devenir... Ahí nace la angustia moderna.

La buena noticia es que el tiempo es un Es y tú decides desde que enfoque mirarlo.

¡Que este año el tiempo no corra, te entrene!


 

¡Y feliz Senti-Pensar a Estrujamentes!


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